Acidos Grasos Esenciales

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octubre 13, 2013 por drjmoya

El organismo utiliza los ácidos grasos (las grasas) para diversas funciones, generalmente estructurales (membranas celulares), energéticas (obtención de energía) y reguladoras, como precursores químicos de sustancias de gran actividad biológica (coagulación sanguínea, inflamación, regulación de la temperatura..). Existen dos ácidos grasos, llamados esenciales, puesto que sólo se pueden obtener en la alimentación, no podemos fabricarlos.

Los ácidos grasos esenciales son el acido linoléico (origen de los omega-3) y ácido linolénico (precursor de los omega-6). Omega hace referencia a su estructura química, pues son parecidos pero les diferencia un detalle. Se trata de ácidos grasos poliinsaturados con todos los dobles enlaces en posición cis. Si estos se suministran, el cuerpo humano puede sintetizar el resto de ácidos grasos que necesita.

Todo esto viene a cuento de que al realizar un estudio científico en los esquimales, comunidad que come gran cantidad de pescado (omega-3) -grasas-, se comprobó que tenía una la incidencia de enfermedades cardiovasculares muy baja. Igualmente entre los japoneses se daba el mismo hecho. Se ha demostrado experimentalmente que el consumo de grandes cantidades de omega-3 alarga considerablemente el tiempo de coagulación de la sangre, es decir, impide los infartos y embolias.

Encontramos los Omega-3 en los pescados azules (salmón, sardina…), salvia, lino, semillas de calabaza. Hay otras fuentes de omega-3 que no resultan útiles por tener también mucho omega-6, como las nueces o el aceite de colza.

Los Omega-6 se encuentran en nueces, cereales y pan integral, la mayoría de los aceites vegetales, huevos y aves de corral, soja, aguacate.

Hasta aquí todo parece sencillo: comamos muchos alimentos de ambas series y asunto resuelto. Recientes estudios han demostrado que ambos ácidos grasos no sólo hay que tomarlos en cantidades suficientes, además hay que guardar una cierta proporción entre ambos tipos. La evolución humana indica que la proporción correcta es 1:1, que es la que brinda niveles de salud óptimos.

El consumo de omega-6 se ha disparado en el mundo occidental por el uso abusivo de aceites para comidas elaboradas, por lo que dicha proporción óptima ha cambiado  a favor de los omega-6, y así, las  dietas occidentales suelen tener proporciones de 10:1, llegando la dieta estadounidense hasta proporciones de 30:1, e incluso 50:1, lo cual, evidentemente tiene consecuencias muy negativas para la salud.

Se sabe que disminuyendo esta razón al menos a:

 5:1 entre omega-6 y omega-3 beneficia a los asmáticos,

 4:1 ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares hasta en un 70%,

 2-3:1 artritis reumatoide y cáncer colorectal.

Recientes estudios incluso hallaron que cuanto más alto era el nivel de ácidos grasos omega 6 en la sangre de los participantes en el estudio, más probabilidades tenían de sufrir síntomas de depresión y tener altos niveles de sustancias sanguíneas inflamatorias y cancerígenas.

Por tanto, deberíamos prestar atención a nuestra dieta, y además de pescado azul, fresco o en conserva, tener presente otras formas de acceso a los maravillosos omega-3.

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